Cómo el “sentido de las arquetipías” llevó a Plinio Corrêa de Oliveira al Sagrado Corazón de Jesús

Una agencia de noticias católicas, Gaudiumpress, está publicando materias a respecto de Plinio Corrêa de Oliveira; persona que siempre me causó viva admiración desde mi juventud. Todo mi amor por la Iglesia se lo debo a él.
Que sirva la transcripción de estos interesantes artículos sobre la última obra publicada sobre su persona, como un homenaje a este distinguido luchador de la fe.

 

Redacción (Jueves, 11-08-2016, Gaudium Press) ¿Cómo fue la vía de Plinio Corrêa de Oliveira para llegar a una visión completa del Sagrado Corazón de Jesús? A Él arriba por medio del “sentido de las arquetipías” “Yo quería que las cosas fuesen como ellas deberían ser, y fui a la procura de la Iglesia Católica”, 1 afirmaba el Dr. Plinio, como se plasma la magnífica narración que hace Mons. João Clá, EP en “El Don de Sabiduría en la Mente, Vida y Obra de Plinio Corrêa de Oliveira”.

Sagrado Corazón de Jesús

Recordemos que el “sentido de las arquetipías” era la expresión con la que el Dr. Plinio llamaba a esa procura de lo más perfecto, búsqueda que realiza el espíritu humano a partir de la realidad creada, particularmente de las cosas maravillosas que existen en este mundo. El sentido de las arquetipías busca lo perfectísimo en lo perfectible, e incluso penetra en el mundo de los ‘posibles de Dios’, posibles que no existen en la realidad exterior pero sí en la Esencia Divina.

“Una de las vías surcadas por Plinio para llegar a la contemplación de la Iglesia fue el análisis, hecho a la luz del discernimientos de los espíritus, de la Persona adorable de Nuestro Señor Jesucristo, felizmente representado en una imagen de su Sagrado Corazón, colocado en un sencillo oratorio del cuarto de su madre”, recuerda Mons. João Clá.

Dr. Plinio ya estaba a la procura de la ‘piedra angular’, o de esa punta del arco gótico de la creación que fuese su pináculo, en torno de la cual se ordenase todo el conjunto y fuese a la vez su expresión más bella y perfecta.

En determinado momento el joven Plinio comienza a mirar maravillado la imagen del Sagrado Corazón que pertenecía a Doña Lucilia Corrêa de Oliveira, “encontrando que aquella imagen atendía las aspiraciones de mi sentido del ser y correspondía a todo cuanto yo reputaba ser bueno y recto, y aún más, ¡ponía horizontes y aspectos nuevos, con una elevación extraordinaria!”. 3 Ese “Hombre” representado por la imagen del Sagrado Corazón era el Ser perfectísimo que cerraba en Belleza Absoluta todo el orden del Universo. El “sentido de las arquetipías” del Dr. Plinio, pedía, clamaba, ‘exigía’ ese Ser, pues tenía que haber una ‘punta’ de las cual procediese todo el resto. Y cuando llegó hasta Él, ese Ser en cierto sentido era un antiguo conocido. El Dr. Plinio, aun siendo “muy pequeño descubrió en el centro del orden del universo, tan admirado y analizado, el propio Corazón de Jesús”. 4

“Por causa del discernimiento de los espíritus y del profundo don de contemplación, él [joven Plinio] veía más las almas que las fisonomías, no divisó en seguida la escultura, sino que primero penetró en el Alma del Divino Salvador. Allí estaba la síntesis, el modelo más elevado, reuniendo toda la bondad y la verdad que él veía en las otras almas, ¡todas las bellezas esparcidas en torno de sí! Las virtudes que las personas deberían tener y no tenían, o que algunas poseían de forma incompleta, encontraban su ‘unum’ en Nuestro Señor Jesucristo. Los palacios, las catedrales, los órganos, los vitrales; en fin, todo el resto que admiraba, presentaba un nexo lógico con Él porque sólo se explicaba en función de Él, y estaba armonizado en torno de Él. Entonces, concluyó: ‘¡Ah, aquí está el arquetipo de la humanidad y de todo el universo material y espiritual criado! ¡Este es quien yo procuraba!”. 5

Por Saúl Castiblanco

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1 Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP. O Dom de Sabedoria na Mente, Vida e Obra de Plinio Corrêa de Oliveira. Vol I – Inocência, o Início da Sabedoria. Libreria Editrice Vaticana – Instituto Lumen Sapientiae. São Paulo. p. 183

2 Ibídem. p. 184

3 Ibídem. p. 186

4 Ibídem. p. 237

5 Ibídem. p. 240

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El Castillo Dorado y la luz primordial: haciendo de esta tierra un paraíso

Una agencia de noticias católicas, Gaudiumpress, está publicando materias a respecto de Plinio Corrêa de Oliveira; persona que siempre me causó viva admiración desde mi juventud. Todo mi amor por la Iglesia se lo debo a él.
Que sirva la transcripción de estos interesantes artículos sobre la última obra publicada sobre su persona, como un homenaje a este distinguido luchador de la fe.

Redacción (Miércoles, 03-08-2016, Gaudium Press) Expresábamos en nota anterior que el instinto más poderoso del hombre es el instinto de Dios, aquel que también podríamos llamar el instinto hacia la Felicidad Absoluta. Esa inclinación, muy poderosa en el niño -pues aún no ha contaminado su inocencia-, lo lleva a crear mundos maravillosos a partir de las bellas realidades creadas.

El niño, antes que el pecado original tome cuenta de su alma, construye un universo sublime para sí, aquello que en magnífica expresión de Plinio Corrêa de Oliveira se ejemplificaba como un “Castillo Dorado”. Ese castillo es su refugio, su palacio, construido según los cánones de lo que el Dr. Plinio llamaba la “luz primordial” de todo hombre, es decir ese algo particular que Dios pone en el alma y por el que cada uno está llamado a ser un reflejo especial de Él. Se podría afirmar que quien contemplase todas las ‘luces primordiales’ de todos los hombres tendría una noción completa de Dios.


Castillo en Metz, Francia

En su castillo dorado el niño se siente bien, habita en sede propia, contento. No plenísimamente satisfecho, porque eso solo ocurrirá en el Cielo; pero en su Palacio de Cristal él ya se percibe camino al Cielo.

Contra el Palacio de fuerte Diamante edificado en la inocencia infantil -cuando bien construido, cuando erigido atendiendo las mociones de la gracia de Dios, cuando fortalecido por esa gracia- se pueden chocar todas las tempestades, que no logran derrumbarlo. Es más, el Palacio de Diamante sirve de refugio, allí el ser humano preserva su integridad, su inocencia. Es lo que expresa el Dr. Plinio, en la magnífica narración que Mons. João Clá, EP, hace en su más reciente obra “El Don de Sabiduría en la Mente, Vida y Obra de Plinio Corrêa de Oliveira”: “Según confidencia hecha [por el Dr. Plinio] en 1989, en ningún momento de la vida, incluso en las arideces, aquella gracia de contemplación infusa tenida en la infancia, y correlacionada con el orden del universo, le faltó ni tuvo interrupción alguna; antes, continuó intacta. Y recordando ciertas circunstancias particularmente arduas de su vida espiritual, tales como el periodo posterior al accidente de automóvil por él sufrido en 1975, comentaba: ‘¡Durante ese tiempo, aquel “banco de relucimientos” no se abatió! Por el contrario, él fue la muralla contra la cual se quebraron todas las oleadas’ “. 1 El ‘Banco de relucimientos’ es otra denominación del Dr. Plinio de su Castillo Dorado, de su Palacio de Cristal.


Castillo de Chenonceaux, Francia

Pensemos… ¿cómo es ese Castillo?

Es un “lugar” donde las cosas son lo que deben ser, de acuerdo al sueño de cada uno. Donde los hombres son buenos y tendientes a una mayor perfección. Donde hay construcciones magníficas; donde los ríos son de aguas cristalinas, donde las calles están hechas de las más bellas piedras preciosas. Es un mundo donde la alegría será ver a Dios en el rostro de los hombres, es un orbe armonioso habitado de santas y de santos. Sería la realización aquí en la tierra de la voluntad del Padre Eterno, como ésta se realiza plenamente en el cielo.

Este caminar rumbo a la construcción del Castillo Dorado conduce a la Sabiduría: Dios premia a los que buscan lo sublime con el más alto don del Espíritu Santo. Es más, en la enseñanza del Dr. Plinio al que busca el Palacio de Diamante de lo maravilloso Dios lo recompensa con una especialísima presencia suya:

“El amor a lo maravilloso es el culmen de la sabiduría; no hay sabiduría que no proceda del amor a lo maravilloso. Es un insensato, un no sabio, quien no ama lo maravilloso. (…) Aquella expresión del Evangelio ‘Si alguien me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y nosotros vendremos a él y en él haremos nuestra morada’ (Jn 14, 23), yo entiendo, salvo mejores interpretaciones de la Teología, como diciendo al respecto también a esa in-habitación de la sabiduría, cuyo culmen, vuelvo a decir, es lo maravilloso”. 2

“Si no os hiciereis como niños no entraréis al Reino de los Cielos” (Mt 18, 3): Creemos que a la luz de lo anterior, la sublime expresión del Salvador adquiere un especial sentido, para nosotros los mortales e in-mortales, que debemos caminar al Reino Eterno y Magnífico. Nuestro Señor nos convida ahí a reemprender el camino de la construcción del Castillo Dorado, para arribar al final al Arqui-Castillo Dorado, al Castillo Dorado Absoluto.

Por ello, cuando nuestra alma vibre ante algo bello, y sueñe algo bello, debemos decir: “No. No es mentira; no es simple fantasía. Es Dios que me llama, que me invita a seguirlo hacia la Prístina y Última Morada, Morada que es la más verdadera y maravillosa Fábula”.

Por Saúl Castiblanco

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1 Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP. O Dom de Sabedoria na Mente, Vida e Obra de Plinio Corrêa de Oliveira. Vol I – Inocência, o Início da Sabedoria. Libreria Editrice Vaticana – Instituto Lumen Sapientiae. São Paulo. p. 61-62

2 Ibídem. p. 96-97

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Para los ateos…

Como les comenté en un post anterior, llegó a mis manos una serie de deliciosos artículos escritos por Plinio Correa de Oliveira, escritor católico y polemista Brasileño, que iré soltando poco a poco para los que gustan de la buena sazón de las letras.

A ti, querido ateo

por Plinio Correa de Oliveira

“¿Querido”? El adjetivo puede causar extrañeza a lectores que, por los artículos de la “Folha” como por otros medios, hace décadas me ven combatir el ateísmo, precisamente en el aspecto más expansivamente imperialista que asumió a lo largo de la Historia, esto es, el ateísmo marxista. “Querido”: ¿cómo entonces justificar el calificativo? Me explico.

Dios quiere la salvación de todos: de los buenos, para que reciban en el Cielo el premio a sus méritos; de los malos, para que, tocados por la gracia, se enmienden y alcancen el Cielo. En perspectivas y a títulos diversos, unos y otros son, por lo tanto, queridos a Dios. ¿Cómo, entonces, pueden no serlo al católico? Queridos, sí, hasta incluso cuando, para defender la Iglesia y la Cristiandad, el católico los combate. Un cruzado podría llamar con toda sinceridad “querido hermano” al mahometano, en el mismo momento en que duramente terciaba armas con él por la reconquista del Santo Sepulcro.

La expresión “querido ateo” es, pues, válida. Y hasta comporta sentidos matizados. Pues el ateísmo ofrece matices. A cada uno de ellos corresponde –como es natural– un sentido específico de la palabra “querido”. Así, hay ateos que se alegran con la convicción de que “Dios no existe”. A tal punto que si algún hecho evidente –un milagro retumbante, por ejemplo– lo convenciese de lo contrario, bien podría suceder que él pasase a odiar a Dios, y hasta matarlo, si fuese posible.

Otros ateos están de tal manera enredados en las cosas de la tierra, que su ateísmo no consiste en negar que Dios existe, sino en desinteresarse por completo del asunto. Si cabe la distinción, ellos no son “ateos”, en el sentido más radical y corriente de la palabra, sino “a-teos”, o sea, laicos. Conciben la vida y el mundo sin Dios. En caso se les probase que Dios existe, verían en él un ser “con il quale o senza il quale, il mondo va tale quale” [1]. Su reacción consistiría en decretar contra Él una total y perpetua exclusión de los asuntos terrenos.

Pero existe un tercer género de ateos. A éste pertenecen los que, afligidos por los trabajos y decepciones de la vida, y viendo bien, por amarga experiencia personal, que las cosas de esta tierra no pasan de “vanidad y aflicción de espíritu” (Ecle. 1, 14), quisieran que Dios existiese. Pero tropezando con los sofismas del ateísmo –a los cuales otrora habían abierto el espíritu, atados por los hábitos mentales racionalistas a que aferraran la mente– tantean ahora en las tinieblas sin conseguir encontrar al Dios a quien otrora rechazaron. Cuando medito en la apóstrofe de Jesucristo: “Venid a mi todos los que estáis fatigados y sobrecargados, que yo os aliviaré” (Mt. 11, 28), pienso más especialmente en este tipo de ateos. Y tengo más especialmente inclinación a llamarlos “queridos ateos”.

Así queda explicado cuáles son los ateos a quienes especialmente dirijo las presentes reflexiones.

Sin embargo, no es sólo a ellos que tengo en vista, sino a otros lectores, y otros aún, y mucho más especialmente queridos. Esto es, a algunos hermanos en la Fe católica, miembros como yo del Cuerpo Místico de Nuestro Señor Jesucristo, los cuales, habiendo leído la referencia hecha por mí en el artículo “¿Vuelta a la Torre de Babel?” a la espiritualidad de San Luis María Grignion de Montfort, desearan que yo dijese algo más sobre el asunto a través de estas columnas.

Escribo pues este artículo para estos últimos. Pero con los ojos puestos en los primeros. Lo hago en esta “Folha” tan coherente con los principios de libertad de pensamiento, los cuales profesa, que abre comprensivamente un espacio para mí (¡que ciertamente no soy un liberal!). Para que en este espacio yo diga lo que me parezca. Al considerar mis artículos, insertos entre tantos otros de rumbo bien opuesto, me parece ver a la “Folha” vuelta hacia el público con un estandarte en puño (¡por cierto no el rubro y leonino estandarte de la TFP!), en el cual se leerían estas palabras de Voltaire (ultraliberales, y también ejemplarmente lógicas en la perspectiva liberal): “No concuerdo con una sola palabra de lo que decís, pero defenderé hasta la muerte vuestro derecho a decirlas”.

Pluralismo coherente es esto. Y están en las antípodas de esto tantos periódicos brasileños que se jactan a gritos de su pluralismo, pero rehúsan otorgar el menor espacio para un comentario –hasta para la menor noticia– de movimientos antipluralistas. Como si el pluralismo fuese absurdamente no-plural, y no consistiese en la libertad de discordar. Se diría hasta que, en tales periódicos, hay un politburó [2] determinado a eliminar de la publicidad el pensamiento “herético” antiplural.

Oh, cómo sería más auténtica, más intelectualizada y más sana nuestra democracia, si tantos periódicos siguiesen la línea de acción enunciada en aquella frase de Voltaire.

Hablo ahora a los ateos especialmente queridos, en la esperanza de tocarles el fondo del alma, en el mismo texto en que hablo para mis queridísimos hermanos en la Fe.

Imagínate, querido ateo, en algunos de esos intervalos de la vida cotidiana de otrora, en el sosiego de los cuales subían a la superficie del espíritu las impresiones apacibles y profundas que la faena del día, cargada del polvo de la trivialidad y del sudor del esfuerzo, había sofocado en la subconciencia. Eran los espaciosos momentos de calma, en que las añoranzas de un pasado risueño, los encantos y las esperanzas del presente duro pero luminoso, y las fantasías tantas veces pérfidas hacían una agradable danza para distender al alma “puesta en sosiego, […] en aquel engaño del alma, ledo y ciego, que la fortuna no deja durar mucho” (Camões, Os Lusíadas, canto 3º, estancia 120).

En los menguados momentos de ocio de hoy, por el contrario, sube a la superficie la neurótica zarabanda de las decepciones, de las preocupaciones, de las ambiciones descabelladas y de los cansancios exacerbados. Y sobre esa zarabanda pende una pregunta aplastante, pesada, obscura: ¿para qué vivir?

Bajo el signo de esta pregunta, termino el artículo de hoy. Hasta el próximo, querido ateo.

Publicado en “Folha de S. Paulo”, 31 de agosto de 1980

Notas

[1] “Con el cual o sin el cual, el mundo va tal cual”.

[2] Órgano directivo y de gobierno del Partido Comunista en la antigua Unión Soviética.

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Un artículo que me interesó

Un amigo me facilitó varios artículos deliciosos, que iré transcribiéndolos, para conocimiento de mis lectores. Espero que comenten.

Los artículos son, ni más ni menos, que de Plinio Correa de Oliveira, un conocido escritor católico brasileño, que a pesar de haber fallecido hace más de 15 años (falleció en 1995) es recordado por amigos y enemigos con enormes “saudades”. Incluso me llamó mucho la atención algunos blogs, que de manera obsesiva intentan denigrar, sin resultado, de la monumental figura de este hombre.

Desgraciadamente mi tiempo es corto para comentar aquí las gratas impresiones que me ha dejado su lectura, pero como ustedes mismos podrán comprobar, ellos (los artículos) se comentan por si mismos.

La grandeza del Rey dignifica al cocinero

Por Plinio Correa de Oliveira 

Vista aérea del Castillo de Windsor.

Se tiene la impresión, en un primer momento, que se trata del escenario para un encuentro de hadas. La inmensidad del edificio, la maravillosa variedad de sus partes, la delicadeza y la fuerza que se afirman en todas ellas, todo en fin, da la sensación que se está en presencia de algo que supera con creces la realidad cotidiana. Este edificio, este fantástico conjunto de edificios es, al mismo tiempo, símbolo y relicario de una institución: la realeza británica.

En este símbolo “como en tantos otros de la Inglaterra tradicional- las apariencias no traen todavía la marca del protestantismo, del liberalismo y del socialismo. Lo que en esas formas de granito se expresa aún es el concepto medieval católico del origen divino del poder público, de la verdadera majestad con la que él debe rodearse en cualquier régimen político, y del cuño paternal que le debe caracterizar.

Cuño paternal decimos. Este castillo no tiene la intención de exhibir masa, sino talento; no fue hecho para intimidar, sino para encantar; el súbdito que lo contempla no se estremece al verlo, no desea huir, sino entrar.

Y esto por una sencilla razón: el Rey es el padre que llama afablemente a sí a los súbditos, y no el verdugo que los atemoriza.

Las relaciones entre grandes y pequeños son influenciadas por este ambiente. La nobleza del señor se transmite a su servidor. Y la inmensa cocina de Windsor, cocina de la más auténticas, es indiscutiblemente una alta, noble, y digna cocina de castillo, que comunica algo de la dignidad real a la humilde actividad servil, y le da un esplendor como que regio.

Porque en la Civilización Cristiana la grandeza del señor no humilla al servidor, sino que lo eleva.

Revista «Catolicismo», n° 104 – Agosto 1959

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Sucumbíos insiste que regresen los Heraldos

Información publicada en eltiempo.com.ec

Sucumbíos insiste que regresen los Heraldos

Hoy se cumplen 20 días que el pueblo de Sucumbíos ha salido a las calles ininterrumpidamente pidiendo el regreso de los Heraldos por medio de estas procesiones.

Según Boletin de Prensa enviado por la Gobernación de Sucumbios. Se escucha todos los días  en la ciudad de Nueva Loja en unánime exclamación de amor a la Iglesia Católica: “¡Viva el Papa!..” “¡Vivan los Heraldos!..”, “La paz para Sucumbíos”, pero sobre todo es de resaltar esta expresión llena de cariño a estos misioneros enviados por la Santa Sede: “¡…hasta que los Heraldos puedan regresar!”
“Es extraordinario ver la mano de la providencia en estas manifestaciones por la Paz en esta provincia” manifestaba con gran alegría una feligrés que solía asistir a Misa en la parroquia del Divino niño, seguramente porque el día domingo amaneció lloviendo y cuando ya estuvo próximo el horario para empezar, de repente se despejó el cielo y todo el tiempo que duró la procesión estuvo bien soleado.
Continuaba esta modesta señora: “a los padrecitos Heraldos le quitaron a la fuerza nuestra iglesia parroquial; con todas las mujeres de la parroquia estuvimos a punto de sacar a esos diez rebeldes que junto con el Padre Pablo Torres de los isamitas, se metieron a hacer un campamento dentro de la iglesia, pero el padrecito Heraldo, nuestro párroco, insistió de que no haya violencia”
Llegó gente de todos los sectores, pero no solo gente de la ciudad sino también un sinnúmero de campesinos venidos de muchos rincones de la provincia, y además algunas comunidades indígenas, entre ellas la comunidad Mushu-llacta, pidiendo insistentemente el pronto regreso de los Heraldos.
Estuvieron presentes los monaguillos y las “martitas”  de las diferentes comunidades parroquiales.
Un considerable grupo de personas usaron unas camisetas que en la parte de frente tiene la cruz de los Heraldos y una leyenda que dice: -Los Heraldos no se fueron, están en el corazón de Sucumbíos por siempre…- otras decía: -Yo apoyo a los Heraldos, Caballeros de la Virgen-
Se calcula que hubo alrededor de 2.000 personas en la procesión de la mañana. Las procesiones son todas las noches  a las 19:00, y los domingos además hay una a las 9:00; es decir los domingos son dos procesiones una en la mañana y otra en la noche.

Sucumbíos.

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Sucumbíos sucumbe?

Mis amigos, estuve de viaje y no pude actualizar el post por estos días. Llegando de nuevo al frente del computador me encuentro con muchísimas novedades de todo este affaire de Sucumbíos.

Hoy en infocatólica Luis Fernando Pérez Bustamante nos trae un análisis bien interesante sobre todo lo que sucedío en Sucumbíos, que transcribo para conocimiento de nuestros lectores 

Y el Rey Salomón se quedó con el niño de Sucumbíos

por Luis Fernando

Créanme ustedes si les digo que a veces me resulta muy difícil contenerme ante determinadas decisiones tomadas por los responsables de la Iglesia. Sobre todo cuando las mismas hacen un daño evidente a la comunión eclesial y a la verdad. El recurso al pataleo sirve de poco, aunque en ocasiones no queda otra salida que manifestar de forma clara y pública nuestro desacuerdo. En la historia reciente de la Iglesia tenemos ejemplos palmarios de latraición cometida sobre fieles católicos que llegaron incluso a dar la vida por Cristo. Y quien dude de lo que digo, que se repase lo ocurrido con los cristeros en México.

Lo que acaba de ocurrir en Ecuador, en relación al conflicto del Vicariato de Sucumbíos, es unejemplo de cesión irresponsable y dramática ante los enemigos externos e internos de la Iglesia. Porque enemigos de la Iglesia son los políticos que la presionan y amenazan con el veto a obispos -o sea, lo de China- y enemigos de la Iglesia son los religiosos, sacerdotes y fieles que montan literalmente una guerra civil al rechazar el nombramiento de un vicario apostólico por parte del Papa.

Hace unos años, el Santo Padre nombró al P. Gerhard Maria Wagner como nuevo obispo auxiliar de la diócesis de Linz. Los sectores progresistas de la iglesia en Austria, con el apoyo de los obispos austriacos, torcieron el brazo del Papa y consiguieron que el P. Wagner “renunciara” a ser obispo. En Sucumbíos ha ocurrido exactamente lo mismo, con la particularidad de que en esta ocasión ha habido incidentes violentos, presiones gubernamentales y la constatación de un cisma evidente en esa iglesia local.

Conviene recordar que los Heraldos del Evangelio no pidieron ser enviados a ese infierno. No sé quién fue la mente “privilegiada” que tomó la decisión de recomendar al Papa que les llevara allá, pero a estas alturas de la película ese dato importa poco. En Roma tenían muy claro que Sucumbíos necesitaba un cambio de timón radical, que dejara atrás una pastoral funesta llevada a cabo en las últimas décadas. Sacerdotes ordenados sin apenas haber recibido otra cosa que catequesis litúrgica para poder celebrar misa, casos “personales” poco compatibles con el voto del celibato, ausencia tremenda de administración de sacramentos, teología de la liberación a tutiplén, etc, eran el pan nuestro de cada día de esa iglesia local.

Pero quienes llevaron a la Iglesia en Sucumbíos a ese estado de prostración no estaban ni están dispuestos a ceder el control. La decisión de Roma ha sido objeto de boicot salvaje por parte de los carmelitas, de los sacerdotes diocesanos “sui generis” y del grupo de fieles, minoritario, que deseaban que todo quedara igual. Pues bien, hay que reconocer que han tenido un éxito total en su boicot.

La decisión tomada es cobarde e injusta a todas luces por varias razones. Se quiere presentar todo como si en el cisma abierto que tiene lugar en Sucumbíos, los Heraldos fueran tan responsables como los carmelitas. Pues no. Los Heraldos llegaron allí con el mandato expreso de la Santa Sede de pilotar un cambio en el Vicariato. El Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos escribió una carta en la que aseguraba que “el nuevo Administrador Apostólico tendrá que organizar el Vicariato e implantar de manera diferente todo el trabajo pastoral“. No se puede enviar a alguien a la misión y luego dejarle tirado cuando es rechazado. No se puede vender a los fieles a la Iglesia por las treinta monedas de plata de una paz tibia y cobarde con un gobierno populista.

Como quiera que los Heraldos SÍ SON FIELES A LA IGLESIA, no harán ningún comunicado público quejándose de la cochinada a la que han sido sometidos. Pero lo que ellos no hacen por responsabilidad eclesial, algunos lo vamos a hacer… por responsabilidad eclesial. Es decir, es comprensible que una congregación como los Heraldos agachen la cabeza y obedezcan sin más, dando de paso un ejemplo a los rebeldes. Pero no solo es comprensible sino necesario que los fieles que no tenemos nada que perder y ninguna misión eclesial que llevar a cabo, mostremos nuestra indignación ante lo que ha sucedido.

En Ecuador la Iglesia ha agachado la cabeza ante el gobierno, ha cedido ante los cismáticos y ha demostrado ser débil y quebradiza ante sus enemigos. Se quiera o no, esto es una derrota también de la autoridad del Papa. Fue él quien ordenó al Superior de los Carmelitas que decretara la salida de los religiosos que están en Sucumbíos. Ahora se vuelve a decir que salgan de allí. Y allí siguen y allí estarán, dicen, hasta que envíen a otros. Los que no han obedecido al Papa hasta ahora, no lo harán una vez que han conseguido que se eche a los que llegaron para cambiar las cosas.

Como fin de fiesta, al menos de momento, vamos a asistir a la pantomina vergonzosa del obispo responsable de la deriva pastoral en Sucumbíos. A Mons. Gonzalo López Marañón no se le ha ocurrido otra cosa que declararse en huelga de hambre por la reconciliación y la paz en Sucumbíos. O sea, el pirómano que ha prendido fuego esa iglesia, asoma ahora con una manguerita a echar agua sobre sus cenizas. No se puede ser más hipócrita y más malvado, don Gonzalo. Es usted quien ha pilotado desde la sombra, y en ocasiones de forma pública, la rebelión. ¿A qué viene ahora esta representación farisaica?

Día triste para la Iglesia en Sucumbíos. Día trágico para la Iglesia en general. Y aun así, día de esperanza. Veremos a quién nombran para hacerse cargo de aquel desastre. Si hacía falta un cambio hace unos meses, ahora el cambio es más necesario que nunca. Y el cambio no puede ser llevado a cabo por alguien débil. Hace falta sabiduría, firmeza y coraje apostólico para impedir que el diablo y sus ángeles se sigan partiendo de risa ante lo que ocurre en esa iglesia local. Y sobre todo, para impedir que los muchos fieles que el otro día lloraban cuando salían los Heraldos, se queden de nuevo sin pastor, sin cabeza que les alimente con la santa doctrina católica, con los sacramentos necesarios para su salud espiritual. Si de algo vale lo que yo pueda decir, hago desde aquí un llamamiento al Santo Padre: ¡No deje tirados a los verdaderos fieles católicos de Sucumbíos!

En Cristo y su bendita Iglesia,

Luis Fernando Pérez Bustamante

PD: Este post refleja únicamente mi opinión personal y no la postura editorial de InfoCatólica sobre lo que ocurre en Sucumbíos.

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Gobernadora de Sucumbíos pide que la Iglesia resuelva sus asuntos

Mis amigos, transcribo un comunicado de la agencia Informa Press Sucumbios, sobre todo este asunto del Vicariato de Sucumbíos que juzgo será de su interes. Confiemos que la situación creada por los frailes Carmelitas y sus isamitas, se resuelva de una vez por todas.
Un abrazo,

NUEVA LOJA, 19 de mayo de 2011 – INFORMA PRESS SUCUMBIOS.- La noticia ha circulado de todas las maneras imaginables. Y como no se dan los comunicados correspondientes de las partes interesadas, la confusión acaba instalándose en las cabezas de las personas que están preocupadas con el conflicto causado por la desobediencia de los padres carmelitas.

Hasta el momento presente, y ya van seis meses desde que vino el nuevo Administrador Apostólico, Mons. Rafael Ibarguren EP, no hemos visto por parte de la Nunciatura, ni de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, un deseo explícito de poner término a esta rebeldía de seis frailes carmelitas españoles, tres sacerdotes diocesanos y dos religiosos de la Consolata. Once miembros de la Iglesia Católica que no obedecen a su Obispo, ni a su Superior General, ni al Papa. Y siguen agitando, como si nada les perturbase.

Al contrario, las autoridades civiles, que no deberían interferir en asuntos de la Iglesia, desde un principio tomaron posición contra el nombramiento realizado por el Papa, hicieron amenazas hasta de expulsión y claramente han apoyado a sus correligionarios carmelitas, que a pesar de ser una minoría numérica, por su disposición de luchar hasta el fin, están dispuestos hasta a pedir ayuda de la guerrilla colombiana que tranquilamente ha montado sus campamentos de recreo y aprovisionamiento en las tranquilas tierras del Vicariato de Mons. Gonzalo López, OCD.

Los cuadernos del “Ché Guevara” y otros manuales de guerrilla urbana que circulan por todas partes, o quizás lo hayan aprendido directamente en los campamentos guerrilleros, explican con detalle los pasos a seguir en situaciones como las que se están viviendo en Nueva Loja. En determinado momento hay que crear un conflicto, y si se consigue un muerto, es lo mejor. Ahí aparecen los moderados, con aires de pacificación, y toman siempre posición a favor de los amigos rebeldes.

La noticia que recién publica el periódico digital del gobierno de la revolución ciudadana, comprueba lo que acabamos de decir. El presidente se pone de lado, pero todos conocen su posición. La gobernadora, que no ha sabido estar a la altura de su cargo, se lava las manos y les lanza la pelota a quienes en realidad deberían haber resuelto este “conflicto” desde hace ya mucho tiempo.

Aquí están las letras de lo publicado:

En vista de que no se ha evidenciado que la Iglesia haya actuado con responsabilidad, el Gobierno Nacional ha hecho las gestiones pertinentes ante la Nunciatura Apostólica y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, para que esto ocurra”, expresó Morocho.

Se ha solicitado que las congregaciones tanto de Heraldos como de Carmelitas, se dirijan a la ciudad de Quito a solucionar sus conflictos o sus controversias en donde realmente debían ser solucionados”, manifestó, haciendo énfasis en un reiterativo llamado a la paz, a la solidaridad y a los acuerdos.

“Aclaró que la competencia del Gobierno es mantener la paz en ambas partes. “No me cansaré al hacer un llamado a construir paz, a construir ciudadanía, a respetar los derechos de los y las ciudadanas, que para eso estamos aquí”, dijo.

“De su lado, el comandante General de Policía de Sucumbíos, Ignacio Benítez, explicó que la tarea principal de los uniformados es evitar que se den enfrentamientos entre los seguidores de las dos congregaciones, por lo que se ha pedido refuerzos policiales para mantener el orden. /SD Prensa Presidencial”.

Los Heraldos del Evangelio han obedecido inmediatamente, y creemos que lo habrán hecho con gusto: por obedecer y para que les dejen tranquilos. Y que resuelvan los Obispos sus conflictos internos. De los carmelitas, hasta el momento ya sabemos: ¡de obedecer nada! A ver si la señora Gobernadora se pone los pantalones y los saca fuera.

Los católicos tendrán que reunirse para rezar. Si los Heraldos, o Caballeros de la Virgen como aquí les conocemos, se quedan por Quito, peor para nosotros. A quien vamos a llamar para que nos echen a los carmelitas: con certeza no será a la señora Gobernadora.

Esperemos en paz, confiantes en la misericordia divina.

Cartas a : sucumbiosinformapress@gmail.com

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